Aceptaste el plan. Lo que no dijiste es que querías pasar tiempo juntos, a solas.
Aceptaste el plan. Lo que no dijiste es que querías pasar tiempo juntos, a solas.
Ibas a leer un rato. Terminaste doblando ropa. ¿Qué pasó entre sentarte y volver a levantarte?
Ya comparaste sueldo, horarios y prestaciones. Ahora buscas algo que la oferta no puede incluir: una garantía.
Ordenaste los marcadores, respondiste tres correos y limpiaste la mesa. La tarea importante sigue exactamente donde la dejaste.
Ibas a revisar una sola cosa. Cuando levantaste la mirada, tu pareja había dejado de hablar.
Te dijeron varias cosas buenas. De camino a casa, solo recuerdas la que debes corregir.
Le entregaste la tarea. En cuanto la terminó, volviste a tomarla en tus manos.
Tu libreta tiene una observación importante. La reunión terminó sin escucharla.
Ya no te entretiene. Aun así, tu pulgar sigue buscando algo más.
Preparaste dos tazas. Entonces recordaste que ahora solo necesitas una.