Ordenaste los marcadores, respondiste tres correos y limpiaste la mesa. La tarea importante sigue exactamente donde la dejaste.
Ordenaste los marcadores, respondiste tres correos y limpiaste la mesa. La tarea importante sigue exactamente donde la dejaste.
Ibas a revisar una sola cosa. Cuando levantaste la mirada, tu pareja había dejado de hablar.
Te dijeron varias cosas buenas. De camino a casa, solo recuerdas la que debes corregir.
Le entregaste la tarea. En cuanto la terminó, volviste a tomarla en tus manos.
¿Te cuesta concentrarte aunque sigues esforzándote? Descubre qué podría estar ocupando tu mente.